Yo y mis pendejadas
Entré en un estado reflexivo, inerte, escudriñando el paradigma de mis
pesares, de los cuales si quito el cerrojo, podría terminar haciendo cosas
terribles. Pero de que me sirve, si todo sigue igual de bipolar en la vida,
esta dualidad extremista de mis pasiones… no me deja dormir.
La misma voz irritante de la mayoría de los profesores, su tono monótono, la
actitud altanera de los choferes y guardias… la creciente ignorancia juvenil.
No soy de ninguna tribu ni pandilla, ni club, tampoco credo, por favor dejen de encerrarme en círculos de personas yo no sé los pedí, respeten el hecho de que a mí, todos me desagradan por igual.
No soy de ninguna tribu ni pandilla, ni club, tampoco credo, por favor dejen de encerrarme en círculos de personas yo no sé los pedí, respeten el hecho de que a mí, todos me desagradan por igual.
Ya me estoy cansando de la escuela y del camino, de la gente y del ruido, de
los psicólogos y de los rumores de la gente ociosa. Me canse de la propaganda
de la tele, de mandar no se qué palabra a no sé qué numero para bajar no se que
estupidez al celular. De Espinoza Paz, de los “No mames” y de los estúpidos
problemas sentimentales ajenos, de las golfas, de los patanes, del fatuo
aliento mañanero de la gente, de las mentadas de madre entre el camionero y los
de la maquila, la doña hablando de las finanzas de sus hijos, el típico cadáver
de animal en la banqueta o en la carretera, el sistema educativo, el SMOG, las
malas caras.
La gente pelea sin saber cuánto me molesta y un día yo voy a ser el que termine la pelea que ellos comenzaron, un día me voy a chingar a todos porque simplemente ya me hartaron.
La gente pelea sin saber cuánto me molesta y un día yo voy a ser el que termine la pelea que ellos comenzaron, un día me voy a chingar a todos porque simplemente ya me hartaron.
Ya me calme… pero igual me gustaría desmembrar gente con la mirada, tener un
campo de protección alrededor, que no entre ruido, olor ni contacto externo que
yo no quiera dejar pasar, ni modo, no los venden todavía, pero sí que me
gustaría ser verdaderamente malo un día, hay tantas cosas que me molestan… pero
ahora hablemos de otra cosa… una cosas que no se puede juntar con esta pesadez,
permíteme un minuto, voy a poner un muro.
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Listo, ahora hablemos de lo que me alegra el día: Las risas, el fresco de la
mañana, la adrenalina que siento cuando mi camión va a chocar con otro (cosa
que pasa casi a diario), caminar bailando con mi música, ver el miedo en la
cara de la gente, escribir, hacer dibujos, tomar el sol en las bancas verdes
sentado en la que está hundida por el gordo, exponer sin haber estudiado y
decir cosas que ni yo sabía que sabía, ver muchachas bonitas, que se sienten
junto a mí en el camión, oler su perfume, ver bebes en los brazos de sus padres
(no con las correas esas que les ponen algunos), caminar por las vías del tren,
el viento fuerte que me hace sentir libre.
Me gusta escribir porque nadie me dice cómo hacerlo, porque es mi mundo y aquí
me siento libre, me siento útil, me siento hábil.
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